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Todo empezó con un contorno de ojos...

Todo empezó con un contorno de ojos...

Martes, 18 de Febrero de 2014

Aquellas interminables noches de estudio preparando la oposición, junto con mi jornada parcial como repartidor de pizzas, me estaban pasando factura. A la imagen demacrada por las ojeras que habían aparecido en mi cara, se sumaba la aspereza que sentía en la piel. La contracción de mi cara se había instalado alrededor de mis ojos de una forma que amenazaba ser permanente, debido al aire frío que me azotaba cuando hacia los repartos en aquella escuálida y desvencijada moto. Mi chica también se  había percatado, permitiéndose hacer algún comentario.


- “Tienes que ponerte algo en la cara, como sigas así...”


Aquella mañana al verme en el espejo, he de reconocer que tomé conciencia. Las palabras de mi novia resonaron en mis oídos como el eco en una caverna y... lo hice, sí, lo hice. Abrí aquel tarro de cristal de tapa dorada, que estaba sobre el lavabo junto al vaso de los cepillos de dientes, y como si estuviera violando no se que inquebrantable ley, metí los dedos y tomé un poco de la crema que contenía. Primero olí su perfume. Y me invadió el recuerdo del momento en que juntábamos nuestros labios para a continuación pronunciar un sencillo: “¡Hasta mañana amor, que descanses!”. A continuación la deslicé entre las yemas de mis dedos, notando su suavidad y ligereza. La extendí torpemente sobre mi rostro mientras analizaba aquella increíblemente placentera sensación. Me dieron ganas de soltar un “¡Wuau!”, o un “¡Hurra!”, incluso un ñoño “¡Yupi!”, sin embargo me contuve, callé, sobre todo para no descubrirme. 

Loreal Tratamiento

Al principio sólo repetí mi secreta aventura esporádicamente, repitiéndome a mi mismo: “Hay que ver, yo que como mucho he utilizado un after shave. Yo que en tantas y tantas ocasiones he ridiculizado a mi amigo Pedro, ese fanático de los potingues, blanco de mis envenenados dardos en el gimnasio. Y ahora me veo cayendo en lo que tanto he criticado”.


Finalmente, lo de robar las cremas a mi novia se fue convirtiendo en una costumbre. Pese a mi ingenuidad, llegó el día, mi novia se plantó delante de mi y alargándome un tubo de color metalizado, me espetó: “¡Toma guapo! Para que dejes de meter el de-di-to en mis cremas”. No se que me sentí más, si abochornado por haber sido descubierto, o aliviado por no tener que seguir hurtando a escondidas tan preciado bálsamo. No valía la pena seguir disimulando, así que más ilusionado que intrigado, pregunté:


- “...Y esto ¿qué es?”  
- “Uncontorno de ojos ¿no lo ves?


De ahí, pasamos a las explicaciones:


- Mira, tienes que coger una gotita, y...  Sin dejarla terminar pregunté ansioso.
- ¿Tan poco?
- Sí, tan poco. No como cuando coges mis cremas. Me reprochó nuevamente.
- ¡Ah!, Bueno, lo siento, continúa. 
- Pues eso, coges una gotita y la extiendes alrededor del ojo suavemente, sin llegar al borde del párpado. Verás como te mejoran las ojeras y se suavizan esas arruguillas que te han aparecido y, que te aseguro que con el tiempo, llegarán a molestarte. Aunque ahora a ti te parezca que te dan un puntito interesante, como le comentas a tus amigos, sobre todo para poner en evidencia a Pedro.

Skin Bioterm

Así que he claudicado. Ahora cada día, después de la ducha y de afeitarme, cojo mi contorno de ojos antifatiga, y me echo “una gotita”. Hasta le pido consejo a mi amigo Pedro sobre su colección de potingues, de modo que estoy barajando la posibilidad de empezar yo también mi propia colección. La verdad es que ahora me miro al espejo y me veo de otra forma, me veo mejor.


Por cierto, te he contado mi episodio y no me he presentado. Me llamo Julián…