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    Un buen champú te ayuda a estar mejor

    El cabello es un elemento fundamental en la imagen y la belleza que proyecta nuestro rostro. Cuidarlo convenientemente es esencial y, para ello, elegir un champú idóneo para tu cabello y aplicarlo óptimamente resulta imprescindible.

    Un champú para cada tipo de cabello

    Cada tipo de cabello requiere un champú distinto. Para empezar, por tanto, debes tener claro cuál es la tipología del tuyo y, a continuación, elegir correctamente el que mejor se adecúa:

    • Cabello fino y liso. Los mejores son los que aportan volumen y son suaves, sin sulfatos.
    • Cabello grueso. Usa un champú hidratante que prevenga el encrespamiento.
    • Cabello rizado. Elige productos nutritivos para evitar la sequedad habitual y el encrespamiento.
    • Cabello teñido. Emplea un champú para el cabello teñido, para no arrastrar el tinte.
    • Cabello graso. Los más suaves que encuentres, para prevenir posibles daños.
    • Cabello seco. Busca un champú suave y extremadamente hidratante.

    Trucos para aplicar el champú

    Tan importante como elegir correctamente el tipo de champú que vas a utilizar es cómo te lo aplicas.

    Para empezar, ten en cuenta que ponerte una cantidad excesiva es perjudicial: con una "nuez" de producto es suficiente, en caso contrario tendrás que aclararlo mucho más. El clásico cálculo de la “nuez” se refiere a medias melenas. Si tu cabello es mucho más corto tendrás suficiente con una “avellana”. Lo mejor suele ser aplicar dos jabonadas: la primera para quitar la suciedad y la segunda, con un suave masaje, para activar el funcionamiento del sistema capilar. Si te lavas el cabello a diario, tal vez con una sola aplicación sea suficiente.

    Los expertos, además, recomendamos cepillar el cabello antes del lavado, con el fin de desenredarlo previamente y eliminar las partículas de polvo y suciedad que se hayan acumulado. A la hora de aclararlo, lo mejor es usar abundante agua tibia: la caliente activa las glándulas sebáceas y la fría no quita bien los restos de grasa. Ahora bien, para humedecer el pelo, lo ideal es el agua caliente, porque abre los poros y las cutículas. Termina con un enjuague frío para cerrar las escamas de la cutícula y dar brillo.

    Champú seco para las emergencias

    El día después del lavado, tu cabello ya no se ve limpio. Sin embargo, los especialistas coinciden en que no es recomendable lavarlo todos los días, sobre todo si para peinarlo usas secador o plancha. Un champú seco puede ayudarte a salvar ese segundo o tercer día en que tu peinado necesita una ayuda, pero deseas evitar el proceso completo de lavado. No conviene abusar del champú seco, pues nada sustituye un buen lavado, pero es una buena solución cosmética de emergencia que hará que tu cabello recupere el aspecto limpio sin necesidad de lavarlo. Es perfecto para viajes de trabajo.


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